Pelo

Portafolio

Voy a contar la HISTORIA DE MI PELO.

Siempre he ido pegada a esta melena,desde pequeña las tres mujeres de mi vida han cuidado con mimo esto que representa la identidad de mi hogar.

Fui de aquella generación en la que dejarse el pelo largo para comulgar era casi una tradición,también parecía obedecer al capricho de un padre por disfrutar de la larga melena de su hija,pobres ingenuos;comulgué y más de una se preguntaba por qué yo seguía manteniendo esta especie de promesa tortuosa,no lo hice por la iglesia y hasta mi padre comprendió que esto siempre había sido una decisión mía.

Desde bien pequeña mi abuela se afanaba,con precisión quirúrgica,para no dejar ni un pelo suelto.

Delante del espejo he visto como las tres mujeres de mi vida me veían crecer a esta melena pegada,la edad no me procuró la capacidad de poder domarla yo sola.

Cada mañana mi madre dedicaba un tiempo valiosísimo,antes de ir a trabajar,en entrelazar cada mechón de esa trenza,que más que trenza era péndulo.

Llegaba el fin de semana y las tres mujeres de mi vida se reunían frente al espejo y a 6 manos peinaban (no sin tirones) esta endiablada melena que me veía crecer mientras mi abuela,mi madre y mi Tita envejecian.

Hasta mi abuelo, gran cordador, se arriesgó en hacer auténticas obras de hasta 8 ramales con esta melena.

En la adolescencia me hice cargo de ella,y la dejé suelta frente al espejo,viendo que detrás de mí ya empezaba a haber ausencias. Faltan manos y voces detrás de mí melena.

Este pelo,que nunca fue tortura,ni obligación,ni estética,ni cuestión de edad ni rollo; me conecta día si día no, delante del espejo con mi hogar.

Pensarán que para eso no hace falta una melena. Bueno, yo prefiero ponerle las cosas difíciles al olvido,disfrutar de mi melena y de las tres mujeres de mi vida enredadas en ella.